La serie está muy bien hecha. La ambientación es tan real, que capítulo a capítulo te sumerge de lleno en la época de la Gran Depresión, así como en los acontecimientos diarios de una feria ambulante. Carnivale es una serie que se toma su tiempo para contar la historia mientras nos va atrapando poco a poco.
Los personajes están perfectamente definidos, con sus luces y sus sombras. Todos son imprescindibles y desempeñan un papel importante en la serie, pero los grandes protagonistas son Ben Hawkins y el padre Justin, encarnando al bien y al mal respectivamente. Dos grandes personajes que al igual que el bien y el mal, son completamente opuestos, y uno es necesario para que exista el otro.
Tras mucho tiempo aguardando en mi disco duro, ayer terminé de verla, y aunque disfruté mucho del último capítulo, el final me ha dejado una sensación agridulce. Ha sido un buen final, pero no es completamente cerrado, ya que te deja con ganas de más, de saber que pasa a continuación. Pero aun así me ha gustado mucho. Para tratarse de una serie cancelada, el final es bastante satisfactorio.
Carnivale es inquietante, oscura, fascinante... En definitiva, es una serie imprescindible.
